¿El Hezbollah libanés quiere unirse a Hamas en la guerra contra Israel?

Desde el ataque sorpresa del movimiento islamista palestino Hamas contra Israel el 7 de octubre, el Hezbollah libanés y el ejército israelí se han enfrentado en la frontera entre Israel y Líbano.

El domingo, el ejército israelí acusó al poderoso movimiento shiíta libanés de buscar una escalada militar. Y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, advirtió que Hezbollah cometería «el error de su vida» si entrara en guerra con su país.

Irán, un aliado de Hezbollah y de Hamas, advirtió de que el conflicto podría agravarse a raíz de los incesantes bombardeos que Israel ha lanzado en la Franja de Gaza en respuesta al ataque de las milicias islamistas en su territorio, que causó más de 1.400 muertos según las autoridades israelíes.

Desde el 7 de octubre, la violencia en la frontera entre Israel y Líbano ha dejado 40 muertos en Líbano, la mayoría combatientes de Hezbollah, pero también cuatro civiles, incluido un fotógrafo de la agencia Reuters. Del lado israelí han muerto cuatro personas.

El día después del ataque lanzado por Hamas contra Israel, Hezbollah comenzó a bombardear posiciones israelíes desde el sur del Líbano, a lo que Israel respondió. Hasta ahora, Hezbollah solo ha efectuado ataques limitados.

Según los analistas, desde mucho antes del atentado del 7 de octubre, Hamas y Hezbollah formaron una «sala de operaciones conjuntas» con la Yihad Islámica Palestina y la Fuerza Al Quds, la unidad de élite de la Guardia Revolucionaria en Irán, indicó a la AFP una fuente próxima a Hezbollah que pidió el anonimato.

Durante años, estos grupos han estado coordinando sus acciones con otras facciones palestinas, sirias y otras formaciones apoyadas por Irán, formando el «Eje de Resistencia».

La seguridad reforzada en la frontera entre Israel y el Líbano. Foto AFP

Según el analista Michael Young del Carnegie Middle East Center, el apoyo del chiita Hezbolá a la sunnita Hamas proviene del hecho de que ideológicamente coinciden en su oposición a Israel.

Según Young, el «eje de resistencia» siempre ha tratado de «destacar que no es una estructura de naturaleza exclusivamente chiita».

«Hamas está en el corazón de la cuestión palestina, que forma parte de la identidad revolucionaria de Hezbollah y de Irán».

Hezbollah es la fuerza política y militar más importante de Líbano. El Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS), un gabinete de ideas de Tel Aviv, evalúa su arsenal en entre 150.000 y 200.000 cohetes y misiles de todo tipo, incluidos «cientos de misiles de precisión». En 2021, el grupo afirmaba tener 100.000 combatientes, pero el INSS calcula que tendría la mitad.

Teherán financia al partido y le suministra armas y equipos a través de Siria.

Los combatientes

En 2021, el líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah, anunció que su partido contaba con 100.000 combatientes entrenados y armados. El Instituto Israelí de Estudios de Seguridad (INSS) cuenta al menos la mitad.

Desde la guerra de 2006 con Israel, Hezbollah no ha tenido presencia militar visible en la frontera libanesa-israelí, de conformidad con una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Sin embargo, expertos e informes dan cuenta de posiciones, túneles y trincheras excavadas por el partido en la región y por las que circulan sus miembros.

Durante años, Hassan Nasrallah ha repetido que las armas de precisión de las que dispone su partido son capaces de llegar incluso a Ashdod, una ciudad costera israelí situada al norte de Gaza.

A mediados de agosto, declaró que su partido necesitaba «algunos misiles de alta precisión» para destruir una lista de objetivos, incluidos aeropuertos (…), centrales eléctricas y de comunicaciones, y la central (nuclear) de Dimona».

Hassan Nasrallah no se ha pronunciado desde el ataque de Hamas del 7 de octubre. Pero la perspectiva de una probable intervención terrestre de Israel en Gaza preocupa a la comunidad internacional, que teme que el conflicto se intensifique y expanda.

Imad Salameh, de la Universidad libano-americana (LAU), considera que Hezbollah podría intensificar sus ataques, aunque no quiere desviar la atención del conflicto entre Hamas e Israel.

Para Michael Young, el objetivo de Hezbolá es, de momento, «mantener a las tropas israelíes suficientemente apartadas de Gaza«. También podría haberse fijado el objetivo de «generar miedo a una conflagración regional, lo que conduciría a presiones dentro de Naciones Unidas, y quizá incluso de Estados Unidos, para pedir un alto el fuego», añadió.

En cuanto a la posibilidad de que Irán empuje a Hezbolá a una confrontación directa con Israel, Salameh y Young se declararon convencidos de que «Irán no sacrificará a Hezbolá».